Dietas extremas (parte 1): La sonda

Obsesionada por bajar de peso, he probado casi todo tipo de dietas. Sin embargo, esta de la que voy a hablar hoy llegó a mis oídos por curro.

Os pongo en antecedentes. Trabajaba en la Sexta, en el programa Equipo de Investigación.  Habíamos hecho ya un reportaje sobre Dukan y había sido todo un éxito. Se convirtió en nuestro programa más visto.  Y claro, con esos resultados de audiencia, los jefes decidieron que teníamos que hacer otro relacionado con dietas. Además, el verano  amenazaba con entrar sin avisar…Auguraban otro éxito. Y lo consiguieron…La culpable: LA DIETA DE LA SONDA. También conocida como la dieta de las novias…¿adivináis por qué, no? Dieta milagro, rápida y radical, para llegar lo suficientemente delgada al gran día.

La novia antes y después.

La novia antes y después.

Antes de seguir, quiero matizar que lo más parecido de esto con una dieta es el nombre. Es decir, no se puede llamar dieta a dejar de comer y en eso consiste precisamente la sonda.  Esta dieta se basa en introducir un tubo por la nariz -sonda nasogástrica- de unos dos milímetros, conectado a una bolsa desde la que se suministra “la comida”. Una mezcla de agua y proteínas que aporta al cuerpo unas 400 calorías diarias. Sí, 400. Para que os hagáis una idea esa es la cantidad de calorías que debería comer una persona en condiciones normales en una sola comida.  En fin, como digo una aberración.

Tras dos o tres días leyendo e investigando sobre esta dieta, conseguí contactar con su creador.  Estaba en Roma. Después de que en la tele me dieran el ok para ir a Italia por tema de presupuesto – pueden llegar a ser muy cutres como para no pagar un viaje a Roma, aunque no lo creaís-  quedé con él. Con Giamfranco Capello, el doctor “sondino” (sonda en italiano).

Quedamos un sábado a las 12 de la mañana en un teatro. Sí, sí, en un teatro. Nada de hospitales, o consultas . Por allí aparecieron unas doscientas personas. Y para mi sorpresa, una vez que se llenó el teatro, el doctor se subió al escenario e interpretó su mejor papel: El de charlatán de feria. Pero oye, funcionó. Tres cuartas partes del teatro aceptaron ponerse la sonda. Y con ello aceptaban también estar durante diez días sin comer absolutamente nada. Porque en eso se basa la “dieta”, en estar diez días sin comer.

Duranta la charla el médico promete que bajaránn diez kilos en diez días y que no los recuperarán jamás. Mentira. Además partimos de la base de que lo que van a perder es básicamente agua y no grasas que es lo que realmente queremos quitarnos de encima si nos sobra algo – o mucho- de peso.

El siguiente paso era ir a la clínica. Estaba a pocos metros del teatro. Un piso viejo en el centro de la ciudad, descuidado y en el que tanto obeso junto no cabe en los pasillos. Los pacientes estaban hacinados. Me impactó que el propio médico los trataba como gordos, pero gordos despectivamente hablando. Casi como si fueran escoria. Animales.

La entrevista no tuvo desperdicio. Es simpático hasta que se cuestiona su método. Pero aún así te intenta tratar con la mejor de sus sonrisas. Está orgulloso de su invento. Una dieta que en España, aunque se practica, podría ser ilegal y es que según la ley no se puede alimentar por sonda a una persona que puede morder, tragar. Básicamente la invención del doctor Capelo fue trasladar la forma de alimentar a un enfermo en coma a una persona que quiere perder peso.

Para mí una de las cosas más alarmantes es que no tiene miramientos a la hora de colocar la sonda. Quiero decir, le da igual que seas mayor, niño, o delgado. Si quieres la sonda, él te la pone, aunque te sobren, 200 gramos, si es que eso sobra. Como él mismo dice ha sido su gran negocio y eso que “no soy endocrino, soy cirujano”.

Aquí os dejo el link donde podréis ver el reportaje…La parte de Giamfranco Capello está entre el minuto 08.00 y el 23.30.

https://www.youtube.com/watch?v=8zs0SJLmr14

Por cierto, que mi relación con el doctor Capello es ya íntima. Después de todo, años después he tenido una segunda cita con él. Esta vez quien me enviaba y pagaba la estancia en Roma era TVE. Eso sí, era invierno y los pacientes no eran doscientos sino diez. He de reconoceros que en esta ocasión me planteé seriamente convertirme en paciente. Vamos que estuve por ponerme la sonda. He tonteado con ella y hablado tanto de ella que tenía cierta curiosidad por probarla y poder contar de primera mano que se siente, pero al final ganó, por una vez, mi cordura…Aquí os dejo también los enlaces…

http://www.rtve.es/alacarta/videos/t-con-t/dieta-sonda-1-parte/2849013/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/t-con-t/dieta-sonda-2-parte/2849595/

En este reportaje que hice para TVE conocí a uno de los pocos médicos españoles que ponen la sonda. Tenía tanto miedo de que hablase mal de él o de que atacara el método que intentó “comprarme”. Obviamente no lo consiguió. El mejor momento es cuando le pregunto que por qué no se pone él la sonda sobrándole, como le sobraban kilos. En la grabación se deja en evidencia, como veréis. Pero es que fuera de la cámara me vino a decir que ni de coña, qué donde iba a ir él con una sonda colgando de la nariz. En fin…aquí os lo dejo.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/t-con-t/dieta-sonda-llega-espana-1-parte/2850380/

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Un pensamiento en “Dietas extremas (parte 1): La sonda

  1. […] Lo más cerca posible de mi casa. Así no habría excusa. Y el único que cumplía el requisito era Muscle Art. Así se llamaba. Imaginaos…Más que un gym era un club social de fanáticos de los […]

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